Por Verónica Rearte 

Nos preparamos para vivir nuevamente una nueva experiencia mundialista, un sueño que renovamos cada cuatro años y que se vive con la misma adrenalina que el primero, jugar en las grandes ligas, vivir desde adentro el evento mas importante del deporte, nos coloca en un lugar de privilegio y de máxima exigencia, si hay que hacer una comparativa, es como esos partidos donde se deja todo y se deja la camiseta en un lugar mejor. 

Si partimos por el principio sostenemos que este viaje es incompleto y que claramente nos hubiese gustado hacerlo de otra manera, juntas siempre es la mejor opción, juntas creamos Rompiendo Guindas hace 26 años, pero la realidad, la triste realidad es que el contexto en el país mucho no ayuda y que todo se hace cuesta arriba, muy arriba. Así fue que casi autoritariamente definimos que fuese una vez más yo quien viajara y que Laura, la produc se quedará como enlace en la ciudad, porque la actividad en patagonia sigue y ella estará allí para seguir informando todo lo que ocurra cada fin de semana y por otro lado será quien edite y le ponga diseño a la cobertura. 

Con un poco de tristeza y culpa me subí al avión, que me apasiona viajar es innegable, la primera vez que lo hice sola fue al exterior a los 23 años y ahí entendí que si algo me generaba mariposas en el estomago no era precisamente el amor si no las aventuras. No tener la complicidad y el ojo critico de La Produc, hace que el viaje sea incompleto, pero se también que estará ahí a pesar de la diferencia horaria para dar el ok o no de lo realizado.

Me puse nostalgica de repente y seguramente seguirá así a lo largo de estas semanas, me conocen, saben que inevitablemente estas cosas me suceden. Volviendo al mundial, este es el tercero que me toca cubrir, el primero y el que sin lugar a dudas es el que siempre recuerdo fue el del 2015 donde Los Pumas de Hourcade llegaron a jugar la semifinal, aun recuerdo como si estuviese en el estadio la tarde en que le ganaron a Irlanda, experimenté de las sensaciones mas bellas, me sentí mas argentina que nunca, lloré de alegría, sentí como pocas veces una felicidad tan inmensa. Ese mundial fue único, fue el primero y ademas porque el equipo tenia “algo diferente” compartimos momentos inolvidables. 

Eso mismo no se repitió en el 2019 en Japón, los dirigidos por Mario Ledesma, tuvieron un flojo rendimiento dentro y fuera de la cancha. Los pocos momentos que vivimos parecían todo el tiempo ofuscados, poco atentos, enojados. Si bien los sitios tenían esa mezcla de magia y futurismo y el cariño de los japoneses no dejó de sorprendernos, el equipo no estuvo a la altura y se volvió a casa antes de lo pensado. Mejor safaron del tifón. 

¿Que decir de este 2023? Primero que Francia trae buenos augurios, en el 2007 Los Pumas comandados por Pichot se volvieron de Bronce, fue el comienzo del crecimiento fuerte del rugby argentino, serán siempre recordados por su garra y por esa mítica ronda donde el capitán pronunció “el juego recien empieza” y no se equivocó. Este año la zona D nos da muchos indicios que el camino puede volver a repetirse, Inglaterra, el partido debut es el mas importante que deberá afrontar, si bien hoy los hombres de la rosa no son dueños de ese poderío, serán el rival mas duro si uno tomo en cuenta a Chile, Samoa y Japón, solo nos quedará esperar, estamos a días de este nuevo comienzo, a días de que comience un nuevo juego. 

¡Seguinos por las redes que vamos a estar subiendo todo lo que suceda con Los Pumas en la #RWC2023 !

06-09-23

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