El trabajo del Centro de Alto Rendimiento apunta a consolidar procesos y preparar jugadores para el salto de nivel.
El responsable del Centro de Alto Rendimiento de la Unión de Rugby Austral, Claudio Legorburu, analizó el presente y la proyección del rugby juvenil en la región durante su paso por RG Radio Streaming. Con una planificación sostenida y foco en la formación integral, el proyecto continúa consolidándose como una pieza clave en el crecimiento de la URA.
Un proceso sostenido desde el inicio del año
El trabajo comenzó con intensidad desde los primeros meses de 2026. Tras una exigente pretemporada desarrollada entre enero y febrero, el Centro mantuvo la continuidad del proceso con entrenamientos estructurados y seguimiento individual de los jugadores.
“ No paramos en todo el verano. Hubo tres estímulos semanales con preparación física, trabajo de destrezas, antropometrías y planificación nutricional para todos los chicos”, explicó Legorburu.
Actualmente, el espacio trabaja con alrededor de 42 jugadores de la categoría M17 (camada 2009, con algunos 2010), grupo que será reducido para conformar el plantel que competirá a nivel nacional.
Formación integral como eje del desarrollo
El Centro de Alto Rendimiento tiene como principal objetivo potenciar el desarrollo individual de los jugadores, con un enfoque que abarca no solo lo técnico y físico, sino también aspectos nutricionales y mentales.
En ese sentido, uno de los avances más significativos del proyecto ha sido la visibilidad que hoy tienen los talentos de la Unión Austral dentro del mapa nacional.
“El gran logro del centro es darle visibilidad a nuestros chicos. Después tienen que competir con los mejores del país, pero ahora tienen esa oportunidad”, remarcó.
Este crecimiento ya muestra resultados concretos, con jugadores que han logrado insertarse en estructuras de alto rendimiento y procesos nacionales.
Exigencias del salto competitivo
El paso a instancias de mayor nivel competitivo implica también una adaptación en la preparación. La exigencia física y la velocidad del juego son aspectos centrales en el trabajo actual del Centro.
“Los chicos tienen que estar impecables físicamente. Apuntamos a mejorar la continuidad y la velocidad con la que se juega”, señaló.
Además, el cambio en los formatos de competencia y la dinámica de los partidos obliga a los jugadores a mejorar la toma de decisiones y la gestión de los tiempos de juego.
Proyección y continuidad del sistema
Más allá del presente, la Unión Austral trabaja en sostener y ampliar la estructura del Centro de Alto Rendimiento. El objetivo es dar continuidad al proceso con las categorías M16 y M15, generando una base sólida a mediano y largo plazo.
En esa línea, también se proyecta la participación en competencias como el Patagónico de Desarrollo y los Juegos Evita, ampliando el alcance del programa.
“La idea es trabajar con tres camadas en simultáneo: M15, M16 y M17. Pero todavía necesitamos más recursos humanos y económicos para lograrlo”, explicó Legorburu.
Un modelo en construcción
El Centro de Alto Rendimiento se consolida como un pilar fundamental en el crecimiento del rugby juvenil de la Unión Austral. Con una mirada estratégica, basada en la planificación y el desarrollo integral, el proyecto busca reducir la brecha con las principales uniones del país.
El desafío será sostener el proceso en el tiempo, fortalecer la estructura y continuar generando oportunidades para que los jugadores del sur puedan competir y proyectarse en los niveles más altos del rugby argentino.
Diseño y foto: Laura Reate


